Cuando la mañana empieza bien, todo aquello que viene de manera negativa a nuestra vida hay que buscar esquivarlo.
Algunos dirán que lo negativo es una oportunidad, y puede que lo sea, pero a veces también hay que mirar la salud mental: lo que tenga que llegar, llegará a su debido momento.
Debemos agradecer que estamos vivos. Y sobre todo, hay que agradecer el día a día. No siempre nos damos cuenta, pero son los pequeños hábitos saludables los que marcan el mañana: levantarse, escribir, comer con conciencia, respirar, beber agua caliente, mover el cuerpo, escuchar música. Eso es lo que construye una vida.
Mi mañana: 44 minutos de terapia, respiración y agua calentita
Empiezo mi día con la terapia matutina a las 7:20, escribiendo tres folios, tal como se debe hacer en la terapia.
Termino a las 8:04 , así que son 44 minutos dedicados a escribir y a mí misma.
Hago, al mismo tiempo, un ejercicio de respiración que acompaña la escritura. No siempre lo hago perfecto: a veces se me olvida, pero intento retomarlo lo antes posible.
También me tomo un vaso de agua calentita al empezar, para despertar el cuerpo y ayudar a la digestión. A veces se me olvida, pero cuando lo hago, siento la diferencia.
Comer con conciencia, para mí, significa estar realmente presente en ese momento:
- si suena el teléfono, dejarlo sonar;
- si te están escribiendo por WhatsApp para que respondas una llamada, decir “ahora no puedo;
- esos tiempos de la comida, del desayuno, son para estar con uno mismo.
Es un momento que hay que dedicarse el tiempo para uno, sin distracciones, sin interrupciones. Solo tú, tu cuerpo, tu comida y tu respiración.
Anoche no cené, así que hoy me marqué un desayuno potente:
- lechuga bien lavada con orégano
- cebolla blanca
- aceite de oliva y limón
- dos rodajas de hígado de ternera.
Hago una dieta 100% vegetariana, pero en determinados momentos busco suplementarme con productos concretos. Sé que, en cierto modo, “son muertos que nos comemos”, pero es la dieta que la humanidad estableció como alimento. No juzgo a quienes comen carne; a mí me va bien así. Mi dieta es ovolactovegetariana.
En cuanto a lácteos, no tomo leche de vaca: solo leche de coco, leche de avena y leche de arroz. No tomo azúcares, salvo lo justo que mi cuerpo me pide en momentos puntuales. Siempre como una manzana antes de acostarme, y a veces me tomo un vaso de leche dorada.
La música que acompaña mi escritura
Y siempre, en mi vida, hay música. Como ahora mismo, mientras escribo estas líneas.
Escucho: "Hier encore" de Charles Aznavour.
“Hier encore, j'avais vingt ans
Je caressais le temps et jouais de la vie
Comme on joue de l'amour
Et je vivais la nuit
Sans compter sur mes jours qui fuyaient dans le temps”
Traducción al español:
Ayer apenas, tenía veinte años
Acariciaba el tiempo y jugaba con la vida
Como quien juega con el amor
Y vivía la noche
Sin contar con mis días que huían en el tiempo.
Me cuesta mucho aprender francés, pero busco letras de canciones para escucharlas varias veces, hasta que los conceptos se me quedan grabados. “Hier encore” es una de esas canciones que me ayuda a internalizar el idioma, pero también a reflexionar.
Cuando el tiempo pasa sin que nos demos cuenta
Sin que nos demos cuenta, el tiempo pasa.
Hoy tengo 52 años y escucho “Hier encore”.
Cuando Charles Aznavour escribió esta canción, en 1964, tenía 40 años.
Ya entonces hablaba de cómo el tiempo corre, de cómo ayer apenas teníamos veinte y hoy nos encontramos más mayores, con la mirada vuelta hacia atrás y el corazón en la tierra.
A los 40, Aznavour ya sentía el peso del tiempo.
A los 52, yo lo escucho y lo siento en mi propia piel.
Gracias por este día
Hoy, gracias por estar vivo.
Gracias por la terapia (esos 44 minutos entre las 7:20 y las 8:04), por la escritura, por el ejercicio de respiración, por el agua calentita, por el desayuno consciente, por la música, por el esfuerzo de aprender francés, por cuidar la salud mental, por no juzgar a los demás, por encontrar mi propio camino.
Les deseo un buen día a todos los que me leen.
Y si hoy no ha sido un buen día o un buen comienzo del día, inténtelo mañana otra vez: siempre puede ser posible.
Eso sí: esquiven a los gilipollas. 🥰😘🌸
Gracias por este día.
Y por todos los que vengan.
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